Boletín de Recursos Humanos - Número XIII - Año III
| ||||||||
Tras la publicación de mi último artículo sobre la motivación (Conocimiento y Motivación - Parte I) tuve el honor de intercambiar con un experto lector algunas consideraciones sobre el tema. Las transcribo e invito quienquiera esté interesado a intervenir en esta amigable conversación a través del ciberespacio
"Estimado
Dr. Milella:
Antes que nada gracias.
Hace sólo unos minutos que terminé de leer su artículo.
Lo leí de un tirón y de un tirón le estoy transmitiendo algunas simples y muy
breves consideraciones.
Para
motivar hay que conocer. Correcto. Pero, ¿conocer a quién? ¿Sólo al que hay que
motivar? ¿O el panorama es mucho más amplio...y también a quien está cerca de
aquél que debe ser motivado? Y aún más, ¿no es acaso más importante que el
"motivador" se conozca efectivamente a sí mismo y sepa darse una automotivación?
Es
importante también determinar qué cosas hay que conocer: ¿sólo lo abarcado en el
ámbito laboral (porque aquí estamos hablando en primer término de motivacion
laboral) o también en otros ámbitos..., y entonces ¿qué horizontes habrá que
explorar? La persona es en realidad un abismo complejo, polifacético y nunca
suficientemente explorado.
¿Por
otro lado es correcto colocar la persona individual (no la personalidad) en categorizaciones?
Hasta qué límites podemos llegar? ¿Cuáles son los vínculos morales? Más allá de
lo que dispongan las leyes sobre la privacy...
No
sé qué respuestas se da Ud. y me gustaría conocerlas.¿ Quizás en la continuación
de su artículo se encuentra la solución?
Hasta pronto
Ferruccio Muzzi
Responsable de Selección, Evaluación y Desarrollo de Competencias
Banca Lombarda
(Brescia-Italia)
“Estimado
dr. Muzzi:
Me plantea Ud. ocho sutiles preguntas, todas susceptibles
de un estudio complejo. Expondré en síntesis algunas consideraciones e intentaré
desarrollarlas más ampliamente en las siguientes entregas
1)
"¿Conocer a quién? ¿Sólo al que hay que motivar? ¿O el panorama es mucho más
amplio...y también a quien está cerca de aquél que debe ser
motivado?
Sin
duda a todos. Las relaciones son por definición recíprocas y lo ideal es que los
que interactúan se conozcan bien y todos respeten los
principios de la motivación.
2) "...¿no es acaso más importante que el "motivador" se
conozca efectivamente a sí mismo y sepa darse una automotivación?"
También en esto no caben dudas. Las personas deberían
experimentar placer al hacer lo que hacen. Y deberían conocerse bien a sí mismas
para lograr este estado. Muchas vecen hacen elecciones equivocadas y sufren las
consecuencias de su andar a ciegas respecto de sus fuerzas y
limitaciones.
3) "...qué cosas hay que conocer: ¿Sólo lo abarcado en el
ámbito laboral (porque aquí estamos hablando en primer término de motivacion
laboral) o también en otros ámbitos?"
En
principio lo abarcado en el ámbito laboral. Sin embargo las personas constituyen
una unidad y, por tanto, salvo que nos enfrentemos con patologías
esquizoides, no serán excesivamente diferentes en el trabajo de lo que son en
otros ámbitos.
4)"
...
y entonces ¿qué horizontes hay que explorar?"
Muchos. Pero hay que explorarlos uno por uno, por
disciplina científica. Estoy pensando en las áreas de los afectos de pareja o de
parentesco, de la comunicación, los conflictos, la religión, el deporte etc. Al
final se podrá recomponer un cuadro unitario y, con toda probabilidad, se
descubrirá que hay muchas similitudes en los diferentes campos.
5) “La persona es en realidad un abismo complejo,
polifacético y nunca suficientemente explorado."
Coincido con la afirmación de que no esté aún
suficientemente explorado. Pero las investigaciones desarrolladas hasta hoy y
las que están en curso nos dejan saber ya bastante. Por cierto el resultado
depende de lo que hayamos delimitado como objeto denuestros
estudios. Si el objeto consiste en actitudes y comportamientos, estamos ya bien
adelantados.
Estudios
de marketing, económicos, políticos y sociales, sin hablar de muchos métodos
terapéuticos, se fundan en la posibilidad de prever cómo actuarán los
individuos. Grandes catástrofes ocurren cuando estas previsiones son
desatendidas, como podemos observar hoy
a nuestro
alrededor.
6) “¿Es correcto colocar la persona individual(no la
personalidad) en categorizaciones?"
Sea el que sea, en el campo del conocimiento se debe partir
de categorizaciones. ¿Chaos o alétheia (caos o develación)?¿No efectuamos acaso continuas categorizaciones cuando
decimos que alguien es bueno o japonés, antipático o sincero, burro o ingeniero,
gordo o millonario?
7)
“Hasta qué límites podemos llegar? ¿Cuáles son los vínculos morales? Más allá de
lo que dispongan las leyes sobre la privacy....”
Lo
que yo me limito a proponer es utilizar medio lícitos para fines lícitos. No
encontré jamás a nadie que no se sienta más que feliz ante revelaciones
respetuosas, que no constituyen una intrusión y, más vale, producen un
beneficio de autoconocimiento. Por el contrario he conocido muchas
personas ansiosas de entender qué es lo que no funciona en sus relaciones
interpersonales y por qué las decisiones que toman suelen desencadenar peleas,
infelicidad y quiebras.
La mayor parte de los conflictos se origina en el hecho que
no conocemos ni a los demás ni a nosotros mismos, no en el contrario.
En
la actividad laboral me parece además diferente e invasivo diagnosticar al
sujeto como neurótico o algo parecido. Aparte el hecho que, con pocas
excepciones, para quienes usan esta terminología somos todos neuróticos (o
psicópatas) y que esta "cualidad" resulta entonces irrelevante, no considero
justa la utilización de inciertas categorías de patología clínica para calificar
a quien, a lo sumo, posee sólo algunos
rasgos neuróticos y cumple o ha cumplido normalmente sus tareas a lo largo de
años. De todas maneras éste es un tema demasiado específico para debatirlo ahora
en forma más extendida.
Quisiera
sin embargo girarle la pregunta: ¿no podría hasta una simple entrevista ser
juzgada una tentativa de penetrar en la privacy?
Me
parece que sí. Y sin embargo, para ingresar a un candidato en la empresa o para
elevarlo a destinos más brillantes con un ascenso, tenemos una razonable
necesidad de averiguar si es prudente o temerario, sociable o intratable,
minucioso o descuidado. Pero no se nos cruzaría por la cabeza investigar, esto
sí por respeto de la privacy, si es fiel o adúltero, piadoso o ateo, tacaño o
generoso. Esto no nos concierne y no es relevante para el trabajo. Nos alcanzará
con saber que el sujeto es una persona de bien y adecuada para un cargo específico.
Hace falta otra consideración: cualquier dato se llegue a
conocer sobre un individuo, hasta el simple hecho que ingiera con frecuencia
aspirinas o sufra de gastritis, puede ser utilizado dolosamente. Pero esto no
puede impedirnos analizar sus características de personalidad, sobre todo si
queremos motivarlo.
8) “No sé qué respuestas se da Ud. y me
gustaría conocerlas.¿ Quizás en la continuación de su artículo se encuentra la
solución?"
¡Es
éste un terreno tan escarpado que tengo siempre miedo de decir tonterías, hasta
cuando defiendo ideas bastante comprobadas!
Me limito, por lo tanto, a proponer soluciones prácticas,
inductoras de cambios, con la esperanza de que, aplicándolas, las personas se
sientan más satisfechas de su trabajo y de sus relaciones familiares y sociales,
más capaces de comprender y comunicar. Podría atreverme a agregar "más
eficientes y productivas", para sí mismas y los demás, pero temo que estos
términos sean interpretados como "yankeesmos" poco acordes con nuestra
sensibilidad latina
Mis
respuestas -mis sugerencias- se fundan en psicología organizacional y
conductista. Son útiles de manera provisoria, ¡por lo menos hasta que otros
lleguen a demostrar que todo esto es erróneo y que hay caminos
mejores!
No me atrevería a abrir la boca en público sobre aspectos
filosóficos o religiosos que conciernen a la "persona", así entre comillas. Si
el ser humano pueda motivarse y ser feliz más con la renuncia que con la
potencia, si sea una realidad o un sueño, si cumpla su destino con el misticismo
o con el éxito mundano, son temas fascinantes sobre los que no tengo competencia
y de los que sólo puedo gozar leyendo lo que otros escriben.
Quería
ser más que breve pero no lo logré. Ud. tiene parte de la responsabilidad, por
haberme ofrecido tantos puntos de reflexión. Le quedo deudor y espero
egoístamente que me los siga ofreciendo
Hasta muy pronto
Marino Milella
"Estimado Dr. Milella
Agradezco
las respuestas que me dio. No puedo todavía decirle si las comparto, en parte
o...
En
referencia a mi e-mail anterior sólo quiero confirmarle que, como Ud.
correctamente lo advirtió, las preguntas que le planteé eran intencionadamente
provocatorias.
Estaba
yo interesado en comprender sobre qué terreno me estaba moviendo; y, de todos
modos, la confrontación, particularmente la dialéctica, me estimula mucho, sea
sobre arenas movedizas, sea sobre rocas o suelo firme en que se puedan afirmar sólidos
cimientos.
Claro
que para lograr una percepción más estable -percepción y no "certidumbre" de
conocimiento (nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu- nada hay
en el intelecto que antes no haya pasado por los sentidos N.d T.)- me hubiera
resultado más fácil instaurar un diálogo y debatir -¿por qué no confrontar?-
cara a cara temáticas tan atrayentes.
Le
agradezco la oportunidad que me brindó y las eventuales
futuras
Cordiales
saludos
Ferruccio
Muzzi”
Estimado
dr. Muzzi:
¡Nos
movemos siempre sobre arenas movedizas! Agregaría que no sólo en modo
figurado...
Por
su cita deduzco que estamos en sintonía. Como psicólogo conductista estoy
convencido de que todo es aprendizaje, si bien entiendo que los patterns
motorios de supervivencia y los mismos mecanismos de aprendizaje son innatos.
Está claro que, si no tuviésemos un hipocampo y una amígdala aptos para
registrar sensaciones y una corteza predispuesta para elaborarlas, no podríamos
aprender casi nada. Me gusta comparar con un automóvil. Tenemos todo para
funcionar. Pero los caminos que recorreremos no se determinan en la fábrica.
Si
alguien demostrara un día que nos volvemos violinistas porque hay un gen del
violinista, no me cortaré las venas. Pero, por ahora, no lo creo en
absoluto.
Cordiales
saludos
Marino
Milella
Escríbanle a Marino: mmilella@counsnet.com
Notas relacionadas
Conocimiento y Motivación - Parte I
Conocimiento y Motivación - Parte II